Interpretación científica del subdesarrollo y la dependencia:
La teoría de la dependencia o enfoque de la dependencia es una teoría elaborada entre los años 1960 y 70, frente a la situación de estancamiento socioeconómico latinoamericano en el siglo XX, como una respuesta a la teoría de la industrialización de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y a la teoría del desarrollo. La Teoría de la Dependencia utiliza la dualidad metrópoli-satélite para exponer que la economía mundial posee un diseño desigual y perjudicial para los países no desarrollados, a los que se les ha asignado un rol de subordinación de producción de materias primas con bajo valor agregado, en tanto que las decisiones fundamentales y los mayores beneficios se realizan en los países centrales, a los que se ha asignado la producción industrial de alto valor agregado.
Premisas básicas
Los ejes principales sobre los que se rige esta propuesta son:
- La existencia de relaciones desiguales de poder —en donde la subordinación no sólo está en la dimensión económica sino también el plano político y cultural determinan las relaciones comerciales y el desarrollo ampliado de la dependencia.
- Las naciones pobres del sur proveen a las naciones ricas de sus recursos naturales, su mano de obra barata y un destino ideal para la tecnología obsoleta, situaciones sin las cuales estas últimas naciones no podrían mantener el nivel de vida al que están acostumbrados.
- Las naciones ricas buscan perpetuar el estado de dependencia por múltiples razones y por motivos por demás obvios. Esta influencia no se limita a lo económico, sino que va más allá, llegando a los político, mediático, educativo, cultural, deportivo y prácticamente cualquier aspecto que sea necesario para el desarrollo humano.
- Las naciones ricas buscan eliminar cualquier intento de las naciones dependientes de resistir su influencia, mediante sanciones económicas o el uso de fuerza militar.
Por otro lado, alrededor de este eje central existen muchos países periféricos o subdesarrollados, y por su bajo nivel de industrialización solo producen alimentos y materias primas; que tienen muy poco valor dentro del mercado y como consecuencia sus precios son muy bajos. En consecuencia, los países subdesarrollados cada vez padecen un mayor grado de marginación tanto industrial como tecnológica por parte de los países industriales, ricos o desarrollados.
Sobre todo, parte del supuesto que la economía mundial va generando un sistema de desigualdad para los países subdesarrollados y por lo tanto resulta perjudicial. Las economías de los países desarrollados crecen y se fortalecen cada vez más, mientras las economías de los países subdesarrollados cada vez son más frágiles y débiles.
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